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Calígula, by Teatro El Público

Caligula by Teatro El Publico at "Out in The Tropics"

Caligula’s love devours everything:  his weakness for masculine bodies and his intent to seduce and trample the innocence of Escipion are simply examples of his passion for the impossible.  Others like Helicon act as his game pawns, while everybody contributes in one way or another to a string of endless manipulations in this cubanized version of Rome where bodies come with a price tag and desire tucked between their lips.  The desire to defeat a body that reflects the strength and vigor of his own youthful adolescence gives the tyrannical Caligula a contemporary face, making him into an icon armed behind the mask of gayness and the glamour of the most illustrious uniforms, thus inciting us to other forms of misconduct way beyond the sexual.

Calígula en "Out in The Tropics"

El amor de Calígula lo devora todo: su entrega a los cuerpos masculinos, su intento de seducir y derribar la inocencia de Escipión es una prueba más de su pasión por lo imposible. Otros, como Helicón, son sus piezas en juego: y de esas maniobras todos son cómplices en una Roma habanera, en la cual los cuerpos tienen un precio y un deseo entre los labios. Vencer a un cuerpo semejante, al reflejo de su propio cuerpo adolescente, hace del tirano Calígula un rostro contemporáneo. Un icono que, armando con las máscaras de lo gay y el glamour de los más lustrosos uniformes, nos convoca a otras indisciplinas. No solo sexuales.  

CALIGULA: THE STRANGE TYRRANY OF DESIRE 

Since its premiere in post-war Paris, Caligula has been among the most celebrated examples of existential theater.  Penned by Albert Camus, a leading figure in existentialist thought, its protagonist is crowned by the black legend sketched into our memories by Seutonius, portrayed here as a tyrannical leader seeking revenge on a world in which his ideal of possessing the moon is seen as extreme madness. The Emperor Caligula, the same boy who danced in his boots for soldiers, thirsts for this vengeance and will push bodies and ideals until the very forces that he organizes to his own demise finally destroy him. 

Teatro El Público navigates the codes of the original text in order to reread it in a new dimension.  Critics recognized with astonishment, at its premiere, the contemporary relevance of Camus’ discourse, finely tuned by the resources of a production centered on the actor and the complicity of certain elements as objects of seduction or provocation. Caligula is himself a seducer here, dressed in the elegance of success by the splendor of the uniforms that lift him life a being from a different, terrible age, because evil and obsessions don’t respect one single calendar, and desires come alive so that the masks of the classic become our daily faces, right here and now.  Caligula loves and destroys what he loves, as Oscar Wilde noted in his prison ballad.  His marriage to Cesonia is another one of his masks, and he makes sexual advances toward the members of his court in order to demonstrate that they are the pawns on his chessboard.  He loves Scipio, the youth that he admires for his innocence; meanwhile, he clings to Helikon, whom he uses to spy against his conspirators.  A fan of the impossible, Caligula knows that bodies can’t deny themselves, and that only souls can escape his infinite power.  Scipio will not sell his soul to Caligula, the beauty if his innocence is his salvation.  Helikon is a soldier almost without feelings, and Caligula will show each one a different face.  He possesses them in much the same way that he might possess the moon, and in the same way, he knows it will be impossible to hold them.  He chooses as his rival Quereas, poet and chief of his guard, because in some way he loves and envies his talent, and that’s why he ridicules him, forcing him to become his main enemy.  Cesar risks everything: the bodies that he decapitates or destroys will become the statues that will sing the glories of his memory. 

For Teatro El Público, Caligula is a calling card.  Like Cesar, we desire a theatrical moon.  Like Caligula, we believe in the strange tyranny of desire: the desire that joins impossible bodies and links them in theatrical performance that tears down conventions and prejudice.  Camus says that Cesar is a leader of the impossible, and that extends to the most moving forms of love.  That is how Teatro El Público understands this work.  As a parade of beautiful uniforms; of extraordinary dialogue; of bodies that, upon embracing, will forever encourage the resurrection of the most terrible (and seductive) emperor of all time. 

~ Norge Espinosa

CALÍGULA: LAS EXTRAÑAS TIRANÍAS DEL DESEO 

Desde su estreno en el París de la postguerra, Calígula ha sido uno de los más celebrados ejemplos del teatro existencial. Firmada por Albert Camus, uno de los líderes de esa corriente de pensamiento, toma como protagonista a un ser coronado por la leyenda negra que dibujó Suetonio en nuestra memoria, pero convertido aquí en un líder terrible, que decide vengarse de un mundo en el cual su ideal máximo: poseer la luna, no es sino un acto que los demás entienden como locura extrema. Calígula, el emperador, el niño que bailaba con sus botas para los militares, está sediento de esa venganza, y empujará cuerpos e ideales hasta ser derribado por las propias fuerzas que él mismo organiza en su contra. 

Teatro El Público maneja los códigos del texto original para releerlos en una nueva dimensión. Ya la crítica, en su estreno, reconoció con asombro la actualidad de los parlamentos de Camus, afinados por los recursos de un montaje que se basaba en el actor y la complicidad de ciertos elementos como acto de seducción y provocaciones. Calígula en sí mismo es aquí un seductor, arropado por las galas del poder, por el esplendor de los uniformes que lo levantan como un ser de épocas distintas y terribles, porque el mal y las obsesiones no respetan un único calendario, y los deseos se avivan para que las máscaras de lo clásico se conviertan en nuestros rostros de cada día, aquí, ahora mismo. Calígula ama y destruye lo que ama, del modo en que Oscar Wilde lo advirtió en su Balada de la cárcel de Reading. Su matrimonio con Cesonia es otra de sus máscaras, y avanza sobre los sexos de quienes forman su corte para demostrar que son las piezas de su propio ajedrez. Ama a Escipión, joven al que admira por su inocencia; al tiempo que se abraza a Helicón, al que emplea como espía entre sus conspiradores. Siendo un fanático de lo imposible, Calígula sabe que los cuerpos no pueden negársele, y que solo las almas pueden escapar a su poder infinito. Escipión no venderá su alma a Calígula, la belleza de su inocencia será su carta de salvación. Helicón es un soldado casi ya sin sentimientos, y a cada uno Calígula les mostrará rostros diversos. Los posee del modo en que tal vez quisiera poseer la luna, y de la misma manera sabe que será imposible retenerlos. Elige como rival a Quereas, poeta y jefe de su guardia, porque de algún modo también ama y envidia su talento, y por eso también lo ridiculiza, obligándolo a ser su principal enemigo. El César se las juega todas: los cuerpos que decapita o hará caer serán las estatuas que cantarán su memoria. 

Para Teatro El Público, Calígula es una carta de presentación. Como el César, deseamos una luna teatral. Como Calígula, creemos en la extraña tiranía del deseo: un deseo que une cuerpos imposibles, y hace que se enlacen en un acto teatral que derriba convenciones y prejuicios. Camus dice que César es un líder de lo imposible, y eso alcanza las formas más estremecedoras del amor. Así lo entiende Teatro El Público. Como un desfile de hermosos uniformes, de parlamentos extraordinarios, de cuerpos que al abrazarse, permitan siempre la resurrección del más temible (y seductor) de los emperadores. 

~ Norge Espinosa

Caligula Synopsis

Caligula’s obsession with the impossible drags him to the bodies that surround him and that he imagines as slaves to his desires.  This performance, following the guidelines per the method that our group has developed with each premiere, corroborates these erotic possibilities.  Cross-dressing and sensuality connect the protagonists, breaking down norms of conventional genre to tap into interpretations of masculinity and its boundaries, as well as its formula for desire. This formula includes desire for similar bodies, and reinvents itself through embraces and provocations that Teatro El Público uses not only to offer an irreverent reading of Camus, but also to reveal through audacity the fact that the work’s ideas and characters are still relevant to contemporary times. The work addresses those bodies that play out the wearing of uniforms and garb and who, in their anachronistic games and references to haute couture, see themselves as provocative; revealing them as dangerous mirrors of pleasure beyond limits or possession, explosive both in terms of theater and seduction.

Calígula Sinopsis

La obsesión de Calígula por los imposibles lo arrastra a los cuerpos que lo rodean y que él imagina como esclavos de su deseo. Esta lectura nuestra, siguiendo las pautas de una manera de hacer que nuestro grupo ha ido fundamentando con cada estreno, ratifica esas posibilidades eróticas. Travestismo y sensualidad enlazan a los protagonistas, quebrantando normas de género convencionales para tramar otras lecturas sobre lo masculino y sus desbordes, sus fórmulas de un deseo que incluye a los cuerpos semejantes y los reinventa mediante abrazos y provocaciones que Teatro El Público emplea no solo para ofrecer una lectura irreverente de Camus, sino para decirnos, a través de esos “atrevimientos" que sus personajes e ideas son también cómplices de este tiempo, de esos cuerpos que juegan a usar uniformes y vestuarios que, en sus juegos anacrónicos, en sus referencias al mundo de la alta costura, quieren saberse provocativos: espejos peligrosos de un placer que no distingue los límites de la posesión, sino que la hace estallar en términos de teatro y seducción progresiva.

Calígula

Staged & directed by: Carlos Díaz.

Costume design: Vladimir Cuenca, Carlos Diaz

Original music by: Ulises Hernandez

With:

Fernando Hechavarría, Carlos Caballero, Broselianda Hernández, Osvaldo Doimeadiós, Ismercy Salomón, Yeyé Báez, Lester Martinez, Yanier Palmero, Javier Fano, Yerandi Basart, Carlos Riverón